Si Shein hubiera existido en el XIX...

 Pérez Galdós, B. (2023). La de Bringas. Cátedra.

Bringas ya puede dar las gracias porque Shein sea algo reciente, producto de la globalización. De haber existido en el siglo XIX, Bringas tendría otro motivo para enfrentarse a su mujer. Ya estoy viendo a Rosalía pasando todos sus ratos libres (que son muchos) mirando la app de Shein, donde tiene una cesta de cien artículos (como mínimo), y llegando a la portería del Palacio Real un paquete a su nombre cada dos días.

Llevo dedicando entradas a varias personas. Esta, la del último libro, qué menos que dedicármela a mí. Aunque no es por un aspecto positivo, precisamente, más bien todo lo contrario... Sí, querido lector, yo soy Rosalía, al menos su versión relajada del siglo XXI. Soy una "compradora compulsiva" víctima de Shein, me he sentido identificada con esa mujer... Aunque, todo sea dicho, yo gasto de acuerdo a mis limitaciones y no tengo pensado empeñarme para poder comprar.

Por otro lado, tenemos a Bringas, todo lo contrario su mujer. ¿No sabían que el gris existe y que suele ser una buena opción?

Bringas era un usurero y un desgraciado (en el mal sentido de la palabra). Sólo sabía racanear dinero, de donde fuera. Si podían estar a oscuras, por él mejor: esa luz que no se encendía era electricidad que no se gastaba y, por tanto, pesetas que se ahorraba. Sinceramente (disculpe mi crueldad, querido lector), el quedarse ciego fue muy poco para todo lo que se merecía...

Con su marido ciego, Rosalía hace todo lo que llevaba mucho tiempo queriendo hacer: comprar los lujos que Bringas no le permitía comprar. Empeña los candelabros (que veía muy apetecibles desde hacía años) y compra nuevas y lujosas ropas para ella y sus hijos. Por si había dudas, termina endeudada con un usurero .

Cuando Rosalía iba a devolver el dinero prestado, su amiga Milagros le pidió dinero y ella se lo dio. De buena es tonta la muchacha, como yo... Bueno, siendo fieles a la realidad, yo no prestaría el dinero a un amigo porque me rijo por la máxima de "No prestes dinero a un amigo porque te quedas sin dinero y sin amigo".

Cierto es que Galdós tiene aquí una visión futurista respecto a la emancipación de la mujer: deja entrever que esta pasa por su independencia económica. De hecho, Rosalía es toda una empresaria: trabaja con el crédito.

Finalmente, Rosalía tiene que claudicar ante la realidad y perder su orgullo. Siempre había odiado a Refugio, pero ésta tiene el dinero que ella necesita. Así que, se acerca a ella y terminan siendo buenas amigas.

Galdós siempre esconde en sus novelas una simbología política y, o de crítica social. Es el caso de su Doña Perfecta y de La de Bringas.

Debemos situarnos en la crisis que atraviesa la monarquía española en el siglo XIX con Isabel II, cuyo derroche (entre muchos motivos) causa la caída de la misma (con La Gloriosa, septiembre de 1868). En este contexto, el matrimonio protagonista de la obra de Galdós representa a la monarquía: Rosalía es una derrochadora, como lo es la reina. Además, viven en el Palacio Real (en las estancias destinadas a trabajadores), el cual es como una ciudad y simboliza Madrid.

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