Por Adela, por las mujeres jóvenes y libres

 García-Lorca, F. (1945). La casa de Bernarda Alba. Cátedra.

Si hay un libro necesario para entender el matriarcado español, ese es La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca. Da igual cuándo leas esto: en pleno siglo XXI, las "Bernardas" siguen manejando a las "Adelas"

"Hasta que salga de esta casa con los pies adelante, mandaré en lo mío y en lo vuestro" (p. 185)

Ser mujer

Todo lo que les sucede a los personajes está intrínsecamente ligado al hecho de ser mujeres y, precisamente, el desajuste se produce en Bernarda porque -en cierto modo- pretende ser un hombre. Tras la muerte de su segundo marido, Antonio María Benavides, Bernarda se convierte en la cabeza de familia, presta a gobernar la vida de sus cinco hijas: "Tengo cinco cadenas para vosotras" (p. 225).

La obra narra el encierro impuesto por la matriarca, Bernarda Alba, a sus cinco hijas (Angustias, Magdalena, Amelia, Martirio y Adela) tras la muerte de Benavides. La hija mayor, Angustias, es la rica heredera del primer marido de Bernarda, razón por la cual la pretende Pepe el Romano, de quien están enamoradas sus hermanas Martirio y Adela. Durante ocho años, la familia deberá guardar luto riguroso, con la casa cerrada a cal y canto. 

A principios del siglo XX, la tradición dictaba que en el duelo más estricto se debían cerrar puertas y ventanas de la casa. Las mujeres debían apartarse de toda actividad social, exceptuando la misa; mientras que el varón no tenía tantas limitaciones. En casa de Bernarda se cumplirá la tradición sin miramientos.

El objetivo de Lorca no era otro que denunciar la situación que vivían las mujeres en la España rural del momento. De hecho, el título completo de la obra era La casa de Bernarda Alba: Drama de mujeres en los pueblos de España. Escribió la obra en 1936, pero no fue publicada hasta 1945 en Buenos Aires.

Los roles de género estaban muy marcados: "Hilo y aguja para las hembras. Látigo y mula para el varón" (p. 158). Esta es la división de roles clásica, una Bernarda se esfuerza en mantener. Al final de la obra, la familia descubre el romance entre Adela y Pepe y se desata el caos. Bernarda toma una escopeta decidida a asesinarlo, con la fortuna de que yerra en su disparo. La respuesta al tiro fallido es curiosa puesto que dice: "Fue culpa mía. Una mujer no sabe apuntar" (p. 277).

Otro de los momentos reseñables llega en el segundo acto en boca de Martirio, que -todo sea dicho- fue su aportación más decente a la situación. Y es que, si bien lo dijo por justificar cómo le "robaba" el novio a la hermana, tiene toda la razón del mundo cuando dice: "Yo hago con mi cuerpo lo que me parece" (p. 201). Porque ya está bien de meterse en las relaciones ajenas, mi cuerpo será de quien yo quiera.

Y ya el culmen de la condición femenina llega en boca de Amelia, a mi parecer la hermana más normal de todas. También en el segundo acto, les dice a sus hermanas: "Nacer mujer es el mayor castigo" (p. 212). Debajo de esto, mi amiga María, de quien es el ejemplar que yo leí (muchas gracias😘), escribió "y tanto hermana". No hay más preguntas, Señoría. 

Aunque, a decir verdad, ser mujer es precioso. No dejemos que el patriarcado nos haga pensar lo contrario, solo debemos luchar contra el machismo estructural que nos aplasta día a día en esta asquerosa sociedad.

Imagina Creativa. (2013). ¿Por qué un drama?


Por Ana Corte G. (31/05/2025)

Comentarios

Entradas populares de este blog

Despedida y ¿cierre?

Estamos de vuelta