Amor a la renacentista

De la Vega, G. (2022). Poesía. Cátedra.

En esta segunda entrada sobre la obra de Garcilaso de la Vega, trataremos una pequeña selección de cinco de sus sonetos y una de sus elegías.

Veremos los testimonios de desamor que dejó este pobre hombre, quien tuvo la mala suerte de enamorarse de quien no sentía lo mismo. Queda muy claro que la amada lo ignoraba. Y menos mal que él no pasó página y siguió sufriendo y dudando entre amar y morir, porque, en ese caso, no tendríamos obra.

SONETOS

Garcilaso lleva a su máximo esplendor a estas composiciones de catorce versos endecasílabos.

-Soneto I

Esta es una de las composiciones más bellas de Garcilaso por todos los sentimientos que en muy poco tiempo nos describe.

Primero, nos ofrece un soneto de rendición de cuentas: una introspección donde medita sobre el sentido de la vida (v. 1-4), dominado por la incertidumbre.

«Cuando me paro a contemplar mi estado

y a ver los pasos por dó me han traído,

hallo, según por do anduve perdido,

que a mayor mal pudiera haber llegado;»

Luego, para los dos tercetos, cambia el tono de su composición y el protagonismo es del amor. Ese amor loco y dañino del que no puede escapar y que es el dueño de su destino y lo lleva hacia la muerte (v. 9-10 y 12-14).

 «Yo acabaré, que me entregué sin arte

a quien sabrá perderme y acabarme

(...)

que pues mi voluntad puede matarme,

la suya que no es tanto de mi parte,

pudiendo, ¿qué hará sino hacello?»

 -Soneto V

La lectura de este soneto emociona el corazón, pues, en este soneto, nos muestra un amor puro: adoración e idealización de la amada hasta la muerte (v. 9-14).

«Yo no nascí sino para querellos;

mi alma os ha cortado a su media;

por hábito del alma misma os quiero;

cuanto tengo confieso yo deberos;

por vos nací, por vos tengo la vida,

por vos he de morir y por vos muero.»

Además, nos presenta a la amada como su musa, centro de su creación. (importantísima para el poeta). Lo vemos en los dos primeros versos:

 «Escrito está en mi alma vuestro gesto

y cuanto yo escribir de vos deseo»

-Soneto IX

En este soneto, Garcilaso nos presenta una disyuntiva entre la vida y la muerte provocada por un amor no correspondido.

En el primer cuarteto, nos plantea la primera solución a la falta de la amada: la muerte, dejando así de sufrir. Además, sería una muerte honrosa porque seguir viviendo sería una falta de respeto a ella y al sentimiento.

Luego, en los tres primeros versos del segundo cuarteto (v. 5-7), nos presenta la segunda opción: seguir viviendo sustentado por la esperanza. Si se muere, jamás la tendrá, en cambio, si vive, tal vez, algún día será suya. Por tanto, ve el seguir viviendo como una buena opción.

Finalmente, en el último verso del segundo cuarteto nos introduce al tema que trata en los dos últimos tercetos: la disyuntiva en la que se encuentra. En el verso 8 nos dice con la naturalidad de una charla de café que está indeciso entre esas dos soluciones anteriormente expuestas. Ya en los dos tercetos lo desarrolla, matizando que es constante esa lucha interna que mantiene por elegir vivir o morir (todo sin ella). ¿Ganará la esperanza o ya aceptará que nunca va ser suya?

Señora mía, si yo de vos ausente

en esta vida turo y no me muero,

paréceme que ofendo  lo que os quiero

y al bien de que gozaba en ser presente;

tras este luego siento otro accidente,

que es ver que si de vida desespero,

yo pierdo cuanto bien de vos espero

y ansí ando en lo que siento diferente.

En esta diferencia mis sentidos

están, en vuestra ausencia, y en porfía;

no sé ya qué hacerme en mal tamaño;

nunca entre sí los veo sino reñidos;

de tal arte pelean noche y día

que solo se conciertan en mi daño. 

-Soneto XXXIV

En este soneto, por fin se olvida de la amada (o eso dice...) y está feliz por ello, ¡ya no sufre!

La felicidad viene provocada por la liberación de ese yugo que lo anulaba (v. 1-2), que es la amada. Para tratar de este tema de la esclavitud amorosa se apoya en Horacio.

«Gracias al cielo doy que ya del cuello

del todo el grave yugo he desasido»

La liberación del yugo es tan importante porque ya no es presa de ese amor que le anulaba los sentidos y la razón. Ahora, desde su postura de amante liberado, se mofa de los inocentes que siguen presa del amor (v. 5-8).

«veré colgada de un sutil cabello

la vida del amante embebecido

en error, en engaño adormecido,

sordo a las voces que le avisan de ello.»

-Soneto XXXVIII

En este soneto, Garcilaso vuelve a ser presa de un amor dañino del que no puede escapar. Llora cada día por la falta de ella, pero, a la vez, se lamenta de no tener valor a decirle que la ama.

«Estoy contino en lágrimas bañado,

rompiendo siempre el aire con sospiros,

y más me düele no osar deciros

que he llegado por vos a tal estado» 

¿Por qué no le confiesa sus sentimientos? No crea que no lo ha barajado esa opción ya. El problema es que no es capaz ni de dar el paso y confesar lo que siente ni de olvidarse de ella. 

Cada vez que intenta olvidarse de ella y dejar de sentir, se arrepiente al instante porque la echa de menos al instante (v. 7-8). 

«si me quiero tornar para hüiros,

desmayo, viendo atrás lo que he dejado» 

Por otro lado, cuando intenta confesarle sus sentimientos y luchar por su amor(v. 9-11), ipso facto le vienen a la mente todos los hombres que ella rechazó primero, ¿por qué con él iba a ser diferente?

 «y si quiero subir a la alta cumbre,

a cada paso espántanme en la vía

ejemplos tristes de los que han caído» 

En realidad, sí que puede ser diferente con él, sí que puede fijarse en él y llegar a amarlo algún día. Pero no lo va ni a intentar porque ya da por imposible que algún día lo pueda amar (v. 12-14). Ya ha matado a la esperanza Garcilaso.

«sobre todo, me falta ya la lumbre

de la esperanza, con que andar solía

por la oscura región de vuestro olvido» 

ELEGÍAS

Una elegía es, por definición, un tipo de composición lírica de lamentación. Sin embargo, yo no he elegido hablar de una elegía por el tono triste, si no porque la elegía segunda (la que trataré) nos ofrece una buena visión de la obra de Garcilaso, de la creación poética y porque plantea un importante dilema moral al que yo no encuentro solución.

-Elegía II

Esta composición es dedicada a su amigo Boscán, ¡afortunado de él! Ya quisiera yo que un amigo me enviara cartas y me dedicara composiciones tan bellas... 

Sabemos ya que la obra de Garcilaso es un verdadero ejercicio de erudición por las continuas referencias a  la mitología clásica que hay en ella. Esta elegía es una perfecta prueba de ello. El ejemplo más destacable es cuando nos referencia la Guerra de Troya (v. 151-152): «alégrate, que más hermosa llama/ que aquella que el troyano encendimiento».

A mí lo que más me ha llamado la atención de esta composición es que la define como producto del calamo currente (v. 22-24): «Mas ¿dónde me llevó la pluma mía,/ que a sátira me voy mi paso a paso,/ y aquesta que os escribo es elegía?».

Luego, trata temas profundos como el sentido de la vida, la ocultación de información y el autoengaño, ambos últimos como sustento de vida.

En los versos 62 y 63, nos deja la típica reflexión de la vida: «en polvo y en ceniza convertido,/ apenas queda de él sino la fama». Todos sabemos que el paso por este mundo es muy breve y que de nuestros cuerpos sólo quedará ceniza. El único modo de asegurarnos la eternidad es a través de nuestras obras: cuando nosotros nos vayamos, quedará para el futuro nuestro legado.

Entre los versos 124 y 135, nos expone el caso de un hombre en estado terminal. Su amigo (v. 124-129) le cuenta la verdad (que se está muriendo) para que muera tranquilo. A continuación (v. 130-135), su mujer le oculta la realidad, también para que muera tranquilo. Entiendo ambas posturas y no sé es qué haría yo en ese caso. ¿Qué hará a una persona morir en paz: saber que se está muriendo o pensar que se mejorará?

«(...) al mísero doliente

que, de un cabo, el cierto amigo y sano

le muestra el grave mal de su accidente,

y le amonesta que del cuerpo humano

comience a levantar a mejor parte

el alma, suelta con volar liviano;

mas la tierna mujer, de la otra parte, 

no se puede entregar al desengaño

y encúbrele del mal la mayor parte;

él, abrazando con su dulce engaño,

vuelve los ojos a la voz piadosa

y alégrase muriendo con su daño.»

Finalmente, habla de que no puede escapar del destino y que para sobrevivir se auto-engaña (v. 158-162). Cómo no entender lo expresado y quedar pensando en ello...  Todos nos hemos auto-engañado para hacernos la vida más feliz y creer que no es tan dura y fea como realmente es.

«voy do fortuna a mi pesar me envía,

si no a morir, que aqueste es voluntario;

solo sostiene la esperanza mía

un tan débil engaño que, de nuevo,

es menester hacelle cada día;»



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