Sólo queda Horacio
Sheakespeare, W. (1999). Hamlet. Unidad Editorial, Bibliotecas El Mundo.
Eran las seis de una calurosa tarde del septiembre getafeño cuando yo me dispuse a leer Hamlet. En ese momento, mi querido amigo Alejandro dijo dos cosas muy importantes: «al final mueren todos» y «Ofelia es la verdadera víctima de esta historia». Ésto último me dejó atónita, así que me puse a leer sin descanso para solucionar mi problema. Algo que no me resultó muy difícil, pues la intiga constante (durante su lectura y después de ella, por buscarle sentido) hace que sea una obra muy amena.
Leí y leí, pasaron las horas y terminé la obra, pero seguía sin encontrarle sentido. Llegaron y se acabaron las clases de Movimientos Literarios analizando la obra y yo seguía igual. Hasta que este sábado, saliendo de la ducha, en mi cabeza algo hizo clic y todo cobró sentido, ya tenía un hilo del que tirar para escribir esta entrada (cuyo comienzo se me había atragantado).
Pues, efectivamente, «sólo queda Horacio» y «la verdadera víctima es Ofelia». Puede que le suene loco, pero verá como es cierto. Aunque, antes, ¡veamos a cada personaje!
▪︎CLAUDIO, EL SEGUNDÓN
Rey por obra y gracia del veneno. Hermano menor del rey Hamlet, mata a su hermano para quedarse con su corona, su reino y su esposa y, después, matar a su hijo. Consigue todos su propósitos, lo único que se lo llevan por delante.
▪︎GERTRUDIS, REINA Y MUJER ANTES QUE ESPOSA Y MADRE
Reina consorte de Dinamarca por su matrimonio con el rey Claudio; anteriormente, reina consorte de Dinamarca por su matrimonio con el rey Hamlet; madre del príncipe de Dinamarca Hamlet.
Ésta es la ficha biográfica de Gertrudis, una de las mujeres de nuestra historia.
Ella estaba casada con Hamlet, un hombre bueno que la amaba y respetaba (casi un imposible en la Edad Media); como así nos lo describe Hamlet en I,ii: <¡Un rey tan excelente, que, comparado con éste, era lo que Hiperón a un sátiro! ¡Tan afectuoso para con mi madre, que no hubiera permitido que las auras celestes rozaran con demasiada violencia su rostro!>. Con él, tenía a su hijo, Hamlet.
Sobre el papel era una buena vida, pero a ella le gustaba más el <tálamo incestuoso>, en el que yacía con Claudio, su anterior cuñado y nuevo esposo. No sabemos con exactitud si era su amante en tiempos de su primer matrimonio ni si ella está involucrada en su asesinato. Pero lo cierto es que guardó luto por su esposo Hamlet muy poco tiempo y desatendió a su hijo Hamlet, nunca le demostró un verdadero amor materno.
Algo que lleva muy bien de su papel de madre es la faceta de casamentera: se muestra feliz porque su hijo esté enamorado de Ofelia, una buena mujer. Luego, en el entierro de ésta, deja claras sus intenciones de boda: <Yo esperaba que fueras la esposa de mi Hamlet; con esas flores pensaba, dulce doncella, cubrir tu lecho nupcial>.
▪︎POLONIO, <LA CURIOSIDAD MATÓ AL GATO>
Lord Chamberlain en términos oficiales y metomentodo en los extraoficiales. Polonio es, a mi juicio, uno de los personajes más detestables de la literatura universal de todos los tiempos. Si algunaz vez te has preguntado quién podría ser el gato de la famosa expresión <la curiosidad mató al gato>, acuérdate de Polonio.
En su curriculum vitae, también encontramos el cargo de padre manipulador. Su hija Ofelia le confiesa que está enamorada de Hamlet y sus encuentros. Él la insulta por ser una boba fácil de engatusar (nunca podrá contraer matrimonio con él) y le ordena lo siguiente (I,iii): <De ahora para siempre: no quiero, hablando en términos claros, que derroches un solo momento de ocio hablando o conversando con el príncipe Hamlet>. Ella obedece sin rechistar.
Preocupado por ésto y por lo que su hija le cuenta sobre el príncipe (que le devuelve las cartas andrajoso) pone en alerta a los reyes y juntos intentan "ayudarlo". Una de sus magníficas ideas fue esconderse detrás del tapiz que había en el gabinete de la reina mientras que madre e hijo mantenían una conversación sobre lo que le ocurría al príncipe con el propósito de enterarse de todo. En ese momento (III,iv), Hamlet confunde sus ruidos con los de una rata (el rey) y lo asesina por error: <Y tú, miserable, temerario, entremetido bobo, ¡adiós! Te había tomado por alguien más elevado; sufre tu suerte. Ya ves como tiene sus riesgos el ser demasiado oficioso>.
Efectivamente, la curiosidad mató a Polonio.
▪︎LAERTES, EL HIJO MODELO
Laertes, todo lo que Hamlet debería ser, uno de los espejos de nuestro protagonista. Matan a su padre y lo carcome la sed de venganza. Debe vengar la muerte de su padre y, por ello, matar a Hamlet.
▪︎HORACIO, FIEL HASTA LA MUERTE COMO SAN PEDRO
San Pedro juró a su amigo, Jesucristo, extender su palabra por todo el mundo y narrar sus hazañas hasta el punto de morir por él. De igual forma que Horacio se hubiera suicidado por su amigo Hamlet si éste no se lo hubiera impedido para que contara sus hazañas y no murieran con él. <Si alguna vez me albergaste en tu corazón permanece ausente de esa bienaventuranza, y alienta por cierto tiempo en la fatigosa vida de este mundo de dolor para contar mi historia>.
▪︎HAMLET, EL MELANCÓLICO MÁS INTELIGENTE DE DINAMARCA
Hamlet, nuestro niño. Padece de melancolía, ¿seguro? Será que en Elsinor se come demasiada carne de venado y de buey (alimentos que predisponen a la melancolía)... O será que Hamlet, como el chico más inteligente de Dinamarca, finge estar loco por salvar su vida, ¿qué hubiera pasado si no hubieran creído que Hamlet estaba loco? No lo sé, pero sí es seguro que muchas vidas se hubieran salvado; pero, entonces, ¿Qué hubiera sido del fatum clásico de toda tragedia?
Sea como fuere, Hamlet muestra un comportamiento melancólico: mente perturbada que se manifiesta en un estado triste (sigue llorando a su padre), muy dubitativo y con constantes deliberaciones internas (sobre el momento adecuado para matar a Claudio), simulador (fingimiento de su locura) y seductor (cortejo de Ofelia).
Es posible que tenga una mente perturbada como consecuencia de los últimos sucesos acaecidos en el país (muerte del rey e inminente invasión de Fortinbrás), ese <algo huele a podrido en Dinamarca> (I, iv); en mi edición <Algo hay torcido en el Estado de Dinamarca>.
▪︎OFELIA, LA VERDADERA VÍCTIMA
Pobre niña, sufre en sus carnes los inconvenientes de ser una mujer de su época: nadie cuenta con ella y todos la infravaloran. Su padre y su hermano ejercen sobre ella el control típico patriarcal, para los reyes es un juguete (para su padre también, pero éste se preocupa algo por ella) con el que acercarse y saber qué le ocurre a Hamlet y para el príncipe... no se sabe lo que es para el príncipe. Parece ser (quiero creer eso) que para el príncipe es la mujer a la que ama y que todo el daño que le ocasiona (devolverle las cartas) es por protegerla, porque sabe que todos acabarán muertos.
Sin embargo, todos sabemos que nuestra niña no se da cuenta de nada de todo eso y que ella sólo sufre por ser una marioneta en las manos de todos.
▪︎LOS ENTERRADORES, VERDADEROS PROLETARIOS MEDIEVALES
A título especial me gustaría destacar a los dos enterradores (clowns), quienes experimentan su momento de conciencia de clases criticando los privilegios que tiene la aristocracia (hasta en la muerte) y de valorización y ensalzamiento de su oficio.
Mientras que cavan la fosa de la tumba de Ofelia (V,i), mantienen una conversación en la que el Clown 1° se muestra muy indignado porque vayan a enterrar a una persona que se ha suicidado (ya que por ley a un suicida se le priva de enterramiento en campo santo): <¿Y ha de sepultarse en tierra sagrada a la que voluntariamente conspira contra su propia salvación?>. Éste insiste y el Clown 2° le responde constantemente que acepten la realidad. Hasta que éste último estalla y se une al reclamo: <¿Quieres que te diga la verdad? Si la difunta no fuese una dama distinguida, no le hubieran dado sepultura cristiana>. A continuación, nuestro Clown 1° vuelve a la acción y nos regala más versos de conciencia social referida a privilegios de clases: <Y lo más triste del caso es que los poderosos hayan de tener en este mundo más facultad que los demás cristianos para ahogarse (...) a su capricho>.
Luego, el Clown 1° plantea su peculiar enigma de la Esfinge: <¿Quién es el que construye más sólidamente: el carpintero o el calafete?>. La respuesta es más que clara <"el sepulturero", porque las casas que él construye duran hasta el día del Juicio>. Todo pasa por una valorización de su trabajo, porque, aunque sea humilde, es igual de importante que el resto.
Al final, mi querido Ale tenía razón (como casii siempre) y, aunque aquí todos sean víctimas del destino, quien más sufre -sin comerlo ni beberlo- es Ofelia.

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